“Con toda
humildad y mansedumbre, so portándoos con paciencia los unos a los otros con
amor” Efesios 4:2.
La paciencia no es pasividad ante
sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse; es fortaleza para aceptar
con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición
para el continuo progreso interno.
Me pregunto
muchas veces ¿porque no somos pacientes?, ¿Cómo conseguimos tener paciencia? En la vida tenemos que aprender a
esperar porque todo llega a su debido tiempo. Nosotros los seres humanos
queremos las cosas a las ligeras sin importar pasar por los demás.
A veces
debemos actuar, pero otras veces tenemos que esperar, en ocasiones hay que hacer altos en nuestra vida, para pensar y así mismo
actuar, siempre respetándose uno mismo y respetando a los demás.
Pero si esperamos lo que no vemos con paciencia lo
guardamos (Romanos 8:25). Paciencia significa “perseverancia
alegre y optimista” el diccionario Webster define la palabra esperar
(anticípate en ingles) como “anhelar algo dándolo por cierto” y define la palabra paciencia (patience en
ingles) como “firme a pesar de la oposición, la adversidad o la dificultad
Por ejemplo:
Una familia
llega a un restaurante, entran y buscan
el lugar que más les agrada, se acerca un mesero le ofrece la carta piden la orden, pasan
varios minutos, comienzan a desesperarse
por tanta demora.
Si volvemos al párrafo dos, La
paciencia es saber esperar requiere de tiempo y un proceso de manera que es esa
la actitud de mantener la calma aun así
en una situación poco agradable, aquí he
de referirme también a nuestras relaciones.
A
continuación compartiré algunas consignas para desarrollar la paciencia:
1. No se puede controlar todo: Tú eres
responsable de tu propio comportamiento.
2. Ve más despacio: No te satures ni te
exijas sin medida, lo primero es la salud.
3. Céntrate en el momento presente: Acepta el momento,
tal cual es.
4. No te alteres por tonterías: Hay
situaciones en las que no vale la pena perder los nervios.
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