miércoles, 1 de abril de 2015

LA PACIENCIA

“Con toda humildad y mansedumbre, so portándoos con paciencia los unos a los otros con amor” Efesios 4:2.

La paciencia no es pasividad ante sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse; es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno.

Me pregunto muchas veces ¿porque no somos pacientes?,  ¿Cómo conseguimos tener paciencia?  En la vida tenemos que aprender a esperar porque todo llega a su debido tiempo. Nosotros los seres humanos queremos las cosas a las ligeras sin importar pasar por los demás.

A veces debemos actuar, pero otras veces tenemos que esperar, en ocasiones  hay que hacer altos  en nuestra vida, para pensar y así mismo actuar, siempre respetándose uno mismo y respetando a los demás.

Pero si esperamos lo que no vemos con paciencia lo guardamos (Romanos 8:25).  Paciencia significa “perseverancia alegre y optimista” el diccionario Webster define la palabra esperar (anticípate en ingles) como “anhelar algo dándolo por cierto”  y define la palabra paciencia (patience en ingles) como “firme a pesar de la oposición, la adversidad o la dificultad
Por ejemplo: 

Una familia llega  a un restaurante, entran y buscan el lugar que más les agrada, se acerca un mesero  le ofrece la carta piden la orden, pasan varios minutos, comienzan a desesperarse  por tanta demora.
Si volvemos al párrafo dos, La paciencia es saber esperar requiere de tiempo y un proceso de manera que es esa la actitud de mantener la calma  aun así en una situación  poco agradable, aquí he de referirme también a nuestras relaciones.

A continuación compartiré algunas consignas para desarrollar la paciencia:

1.     No se puede controlar todo: Tú eres responsable de tu propio comportamiento.

2.     Ve más despacio: No te satures ni te exijas sin medida, lo primero es la salud.

3.     Céntrate  en el momento presente: Acepta el momento, tal cual es.

4.     No te alteres por tonterías: Hay situaciones en las que no vale la pena perder los nervios.



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